Fermentos para hacer Kéfir Sin Levaduras para 5 Litros Sobre 1g

Fermentos para hacer Kéfir Sin Levaduras para 5 Litros Sobre 1g

Fermentos para hacer Kéfir Sin Levaduras para 5 Litros Sobre 1g

  • Puede fermentar entre uno y cinco litros de leche o bebida  de soja a la vez.
  • 25.000 millones de células vivas liofilizadas,
  • 100% bacterias puras, sin conservantes, azúcares ni aditivos.
  • Fermenta otras bebidas vegetales, aunque con una consistencia líquida. Para espesarlas, leer toda la descripción.
  • Conservar en frío.
  • Se aconseja elaborar con yogurtera (ver instrucciones abajo, en descripción del producto).
  • Compuesto por las siguientes bacterias: Lactococcus lactis sp lactis, Lactococcus lactis sp lactis biovar diacetylactis, Lactococcus lactis sp cremoris, Leuconostoc mesenteroides sp cremoris y Lactobacillus kefyr.

    Extraídas de fuentes naturales, sin manipulación genética.

    No contiene levaduras, como le ocurriría probablemente el kéfir original, compuesto sólo por bacterias, que se contamina más tarde con hongos no patógenos. Al carecer de levaduras, no produce alcohol, de modo que puede ser tomado por niños, mujeres embarazadas y personas con problemas de hígado.

    ¿Es el kéfir un hongo o una bacteria? En primer lugar hay que aclarar que el llamado “hongo” -una estructura similar a una coliflor- no es sino una matriz compuesta de polisacáridos -azúcares-, grasas y proteína, que fabrican las propias bacterias para protegerse. Dicha estructura, por tanto, no es un hongo ni una planta ni está viva. En ella viven de forma más segura una serie de bacterias, que constituyen la esencia del kéfir, y a menudo también algunas levaduras, un tipo de hongos que producen alcohol en la fermentación, y que se han llevado la fama del kéfir -de ahí que muchos lo denominen “hongo”-.  Existen, sin embargo,  distintos tipos de kéfir, con o sin levaduras;  pero no es posible hablar de kéfir sin la presencia de una serie de bacterias. Por eso decimos que esas bacterias específicas constituyen la esencia del kéfir. Es decir, el kéfir lo forman una serie de bacterias -imprescindibles- a las que a veces se le unen una serie de hongos -no imprescindibles-. Y son las bacterias las que elaboran la estructura -no viva- en la que ambos habitan.

     ¿POR QUÉ ELEGIR NUESTRO FERMENTO, EN LUGAR DEL DENOMINADO HONGO QUE LE LLEGA A CASA?  

    -Al no contener levaduras, puede incorporarse a la dieta de niños, mujeres embarazadas y personas con problemas hepáticos u otras enfermedades; el que le llega a casa suele contener levaduras y producir alcohol.

    -Además, el llamado “hongo” que le llega a casa se ha podido contaminar con otras bacterias -a menudo no beneficiosas-, que habitan en el frigorífico de las personas que lo han empleado, pues al cabo del tiempo, el kéfir acaba pasando por un número considerable de casas. De ahí que aconsejemos sólo unas cuatro resiembras con nuestro producto, para evitar la contaminación de su propio frigorífico, ya que buscamos las propiedades probióticas, no sólo el sabor.

     -Por último, aunque las levaduras que habitan en muchos tipos de kéfir no son patógenas, pueden volverse dañinas en un organismo enfermo, con desequilibrio bacteriano, y ocasionar una infección fúngica, potenciar la cándida u otras afecciones relacionadas con los hongos.

    Nuestras bacterias dan lugar a una bebida fermentada con suave sabor ácido, aumentando la acidez con el número de horas de fermentación.

    Se puede emplear para fermentar leche de vaca, cabra, u oveja, siendo la de cabra la más saludable.

    También fermenta bebidas vegetales, especialmente algunas marcas de bebidas de almendra, coco, soja y avena. La bebida de soja cuaja perfectamente. Las otras bebidas vegetales producen un kéfir líquido, aunque pueden espesarse, mezclándolas con  soja, goma guar o almidón de tapioca. Se aconseja experimentar primero con bebida de soja, y con este kéfir hacer resiembras en otras bebidas vegetales: Ver nuestro apartado cómo hacer yogur y kéfir con bebidas vegetales

    SE ACONSEJA ELABORAR CON YOGURTERA, para mantener una temperatura regular en torno a los 30 º C.

    Si la temperatura de nuestra yogurtera es regulable, ajustarla a 29º o 30 º.

    Si nuestra yogurtera  no es regulable, para descender hasta los 30º  (ya que las yogurteras suelen trabajar a 40º), retiraremos los vasitos de la misma y colocaremos botes altos (de unos 15 o 20 cm. aprox., no importa el diámetro) con su correspondiente tapa -sin enroscar-, y con un paño de cocina encima.  Podemos poner también en la base de estos botes una tapa de plástico si queremos, a modo de aislante (opcional). Si medimos la temperatura con un termómetro de cocina, observaremos que, al ser más altos los botes, la temperatura desciende considerablemente. Entre los 27º y 33º C se hará bien el kéfir.

    ¡ENRIQUEZCA LA LECHE Y  LAS BEBIDAS VEGETALES CON VITAMINAS Y ENZIMAS NATURALES! La leche y todas las bebidas vegetales han sido sometidas al proceso de UHT o pasteurización, con la pérdida de las vitaminas B1, B5, B6, B9, B12 y D por el calor. Además, las vitaminas A y E, se han podido oxidar en la elaboración.  La fermentación con probióticos produce de nuevo todas las vitaminas del grupo B -incluida la B12-, y también -las bifidobacterias- las vitaminas A y K. Además, las bacterias probióticas aumentan la absorción del calcio, hierro, magnesio, manganeso, cobre y zinc y potasio,  que no desaparecen tras el procesamiento de estas bebidas.

    Se aconseja resembrar (verter el final de un kéfir en leche nueva y volver a fermentar) un máximo de 3 ó 4 veces, para preservar la pureza de la bacteria.

    Mantener el sobre en frío y usar mejor al completo una vez abierto, para evitar que entre la humedad, se activen las bacterias y mueran por falta de alimento, o por la contaminación de  agentes patógenos. En caso de querer reservar una parte del sobre, doblar muy bien, presionar con una pinza y meter en una bolsa cerrada en el frigorífico, sin tardar más de una semana en gastarlo del todo.

    Es apto para veganos e intolerantes a la lactosa, pues a pesar de contener leves trazas de lactosa –por el medio en el que ha sido cultivado-, al comenzar la fermentación de una bebida vegetal, la propia bacteria consume en primer lugar estas pequeñas trazas restantes, eliminándolas del todo.

    Las cepas de este cultivo, una vez activadas y en su  medio de fermentación, resisten a los ácidos del estómago y colonizan eficazmente el intestino.

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    Todos nuestros fermentos sirven para elaborar yogur o kéfir con bebidas vegetales.

    Las instrucciones para elaborar yogur o kéfir con bebidas vegetales son las mismas que las que aparecen en los apartados “hacer yogur con leche” o “hacer kéfir con leche”.

    No obstante, a la hora de fermentar las bebidas vegetales, tenga en cuenta las siguientes consideraciones:

    • Las bebidas vegetales con las que mejor resultado se obtiene, en cuanto a textura se refiere, son las de coco, almendra y soja, aunque pueden fermentarse todas las demás.
    • Las texturas de los yogures con bebidas vegetales van a ser prácticamente liquidas en casi todos los casos, a excepción de la leche de soja, que ofrece una textura mucho más cremosa y espesa, similar a la de la leche animal. La bebida de coco también tendría una textura algo menos líquida, seguida de la de almendra. Estas otras bebidas (almendra y coco), al terminar la fermentación principal y colocarse en el frigorífico un mínimo de 6 horas, ganan en cremosidad, sin llegar nunca a cuajar del todo.
      Otras bebidas como la de avena, arroz, alpiste, etc., se fermentan igualmente, pero producen una textura excesivamente líquida, incluso después de permanecer en el frigorífico un tiempo.

    • Al tratarse de bebidas vegetales y no contener lactosa, la bacteria  necesitará un alimento alternativo, que a veces –según la marca- vendrá en la bebida y otras veces tendremos que añadirlo. Nos podrán servir estas orientaciones:

      · Bebida de soja: se fermenta siempre, tanto si tiene azúcar o sirope añadido, como si no, pues al tratarse de una legumbre, contiene almidón, que es también un tipo de hidrato que  alimenta a la bacteria. Por lo tanto, podremos elaborarlo con bebida de soja normal o con la que contiene azúcar o sirope añadido; y la textura será siempre buena.

      · Bebida de coco: Suele contener almidón de tapioca, azúcar o sirope. Cualquiera de estos ingredientes, juntos o por separado, sirven de alimento para las bacterias probióticas. Es decir una bebida de coco con almidón de tapioca y sin azúcar servirá; también fermentará si contiene azúcar o sirope sin almidón. Pero si no contiene ninguno de estos tres ingredientes, deberemos añadir 3 ó 4 cucharaditas de azúcar de caña para que fermente.

      · Bebida de almendra. Le sucede igual que a la de coco, suele tener almidón de tapioca, azúcar o sirope entre los ingredientes. Por lo tanto, valdría la versión con azúcar/sirope, o sólo con almidón  de tapioca -sin endulzantes-.  En caso de no contener ninguno de estos tres ingredientes,  habría que añadir 3 ó 4 cucharaditas de azúcar moreno por litro y remover bien antes de echar el fermento. Existen bebidas de almendra de marcas blancas de muy baja calidad,  con una cantidad mínima de extracto de almendra. El resultado en estos casos sería, lógicamente, mucho peor.

      · Bebida se avena. Produce, como hemos dicho, una textura mucho más liquida, pero si optamos por ella, se puede elaborar con bebida normal o azucarada, pues al tratarse de un cereal, también conserva algo de almidón. A pesar de la textura tan líquida, el sabor es bastante bueno.

      · Bebida de arroz. Contiene siempre azúcar natural no añadida, fruto del proceso de elaboración de la misma, por lo que no habría que añadirle más. Nos serviría cualquier bebida de arroz. La textura sería muy líquida.

      · Bebida de alpiste. Habría que añadir 3 ó 4 cucharadas de azúcar, siendo una de las peores opciones para fermentar, pues ofrece un resultado excesivamente líquido.

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    • Como las bebidas vegetales se elaboran mezclando la materia seca con agua y emulsionándola, cuando el proceso de fermentación está llegando al final del tiempo establecido, se suele separar el yogur del suero, siendo un signo de que ya podemos colocarlo en el frigorífico. Al reposar varias horas dentro del frigorífico, también suele separarse el yogur del suero. A la hora de tomarlo, podemos removerlo para volverlo a unir, pues el suero también contiene vitaminas útiles y saludables.

      A veces pueden formarse también grumos de grasa o de almidón en el yogur o kéfir. En tal caso, basta con remover bien antes de tomarlo y desaparecerán.

    • Además del tipo de bebida, el tiempo y la temperatura de fermentación, unos fermentos producen texturas más densas que otras, siendo el yogur búlgaro original, el yogur occidental y el kéfir los que otorgan una textura mayor a las bebidas vegetales.
    • Si queremos obtener una textura más espesa en el yogur o Kéfir, podremos filtrarlo con un colador de café, dejándolo un tiempo en el colador dentro del frigorífico con un recipiente debajo, para que el suero se precipite. Si el suero se ha separado por sí solo, también podremos retirarlo con cuidado, desechándolo o bebiéndolo después aparte.

      Si aun así quisiéramos obtener una textura más sólida, podemos añadir unos gramos de goma arábiga –fibra de acacia-, agar agar, almidón de tapioca o almidón de arrurruz. En tal caso, se pueden seguir las siguientes instrucciones:

      · Con agar: mezclar 4 grs de agar agar -en tiras o en polvo-  con un litro de leche. Llevar a ebullición y dejar cocer suavemente durante 2 minutos. Retirar del fuego, dejar enfriar hasta la temperatura que nos convenga para el yogur. Verter los fermentos, y mezclar con la bebida vegetal, removiendo suavemente. Meter en la yogurtera o en el horno, según el caso. La textura, al enfriarse, es muy gelatinosa.

      · Con goma guar:  Usar entre 5  y 8 gramos por litro. Basta con batir medio minuto la bebida en frío antes de echarle el fermento. Obtendremos  una textura como de batido denso, agradable, menos gelatinosa que la del agar agar, con la ventaja de conseguir una buena textura sin tener que emplear calor, en unos pocos segundos. Si echamos demasiado, la textura será algo “gomosa”. Medir bien la cantidad con un peso digital (corresponde aprox. a una cucharadita rasa de café).

      · Con Goma arábiga: Añadir a la bebida justo antes de verter el fermento, después de haberla calentado a la temperatura que buscamos. Mover bien, para que quede mezclado, pues puede formar grumos. También se puede añadir a la bebida después de la fermentación, antes de meterlo en el frigorífico. La medida sería 1 cucharadita por cada medio litro. La textura es espesa, pero no tan suave como la que ofrecen otros métodos. No todas las marcas del mercado consiguen añadir textura a los yogures.

      · Con almidón de tapioca en polvo (o harina de tapioca): Añadir dos cucharadas soperas de tapioca por medio litro de leche. Calentar entre 60 y 80 ºC durante unos 10 minutos, hasta que esté bien disuelta. Enfriar hasta conseguir la temperatura deseada y añadir fermento.

      · Con Almidón de arrurruz: El mismo proceso y cantidad que el almidón de tapioca. No se recomienda para leches animales.

    • Todos nuestros probióticos de yogur y kéfir fermentan muy bien la bebida de soja, en un tiempo similar al de la leche. Los fermentos bífidus y los de kéfir también fermentan el resto de bebidas en unas 8 a 10 horas. Pero los fermentos de yogur búlgaro puro y occidental necesitan bastante más tiempo para fermentar las bebidas vegetales que no sean de soja, siendo preciso incluso añadir algo de azúcar –si no la traen- para acelerar el proceso. Pues llegan incluso  a alcanzar un tiempo de fermentación de 12 ó 14 horas. Por eso, con la soja podemos emplear cualquier fermento; pero con las demás bebidas vegetales aconsejamos usar los fermentos con bífidus y el kéfir.

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      Fermentos para hacer Kéfir Sin Levaduras para 5 Litros Sobre 1g

    • Puede fermentar entre uno y cinco litros de leche o bebida  de soja a la vez.
    • 25.000 millones de células vivas liofilizadas,
    • 100% bacterias puras, sin conservantes, azúcares ni aditivos.
    • Fermenta otras bebidas vegetales, aunque con una consistencia líquida. Para espesarlas, leer toda la descripción.
    • Conservar en frío.
    • Se aconseja elaborar con yogurtera (ver instrucciones abajo, en descripción del producto).
    • Compuesto por las siguientes bacterias: Lactococcus lactis sp lactis, Lactococcus lactis sp lactis biovar diacetylactis, Lactococcus lactis sp cremoris, Leuconostoc mesenteroides sp cremoris y Lactobacillus kefyr.

      Extraídas de fuentes naturales, sin manipulación genética.

      No contiene levaduras, como le ocurriría probablemente el kéfir original, compuesto sólo por bacterias, que se contamina más tarde con hongos no patógenos. Al carecer de levaduras, no produce alcohol, de modo que puede ser tomado por niños, mujeres embarazadas y personas con problemas de hígado.

      ¿Es el kéfir un hongo o una bacteria? En primer lugar hay que aclarar que el llamado “hongo” -una estructura similar a una coliflor- no es sino una matriz compuesta de polisacáridos -azúcares-, grasas y proteína, que fabrican las propias bacterias para protegerse. Dicha estructura, por tanto, no es un hongo ni una planta ni está viva. En ella viven de forma más segura una serie de bacterias, que constituyen la esencia del kéfir, y a menudo también algunas levaduras, un tipo de hongos que producen alcohol en la fermentación, y que se han llevado la fama del kéfir -de ahí que muchos lo denominen “hongo”-.  Existen, sin embargo,  distintos tipos de kéfir, con o sin levaduras;  pero no es posible hablar de kéfir sin la presencia de una serie de bacterias. Por eso decimos que esas bacterias específicas constituyen la esencia del kéfir. Es decir, el kéfir lo forman una serie de bacterias -imprescindibles- a las que a veces se le unen una serie de hongos -no imprescindibles-. Y son las bacterias las que elaboran la estructura -no viva- en la que ambos habitan.

       ¿POR QUÉ ELEGIR NUESTRO FERMENTO, EN LUGAR DEL DENOMINADO HONGO QUE LE LLEGA A CASA?  

      -Al no contener levaduras, puede incorporarse a la dieta de niños, mujeres embarazadas y personas con problemas hepáticos u otras enfermedades; el que le llega a casa suele contener levaduras y producir alcohol.

      -Además, el llamado “hongo” que le llega a casa se ha podido contaminar con otras bacterias -a menudo no beneficiosas-, que habitan en el frigorífico de las personas que lo han empleado, pues al cabo del tiempo, el kéfir acaba pasando por un número considerable de casas. De ahí que aconsejemos sólo unas cuatro resiembras con nuestro producto, para evitar la contaminación de su propio frigorífico, ya que buscamos las propiedades probióticas, no sólo el sabor.

       -Por último, aunque las levaduras que habitan en muchos tipos de kéfir no son patógenas, pueden volverse dañinas en un organismo enfermo, con desequilibrio bacteriano, y ocasionar una infección fúngica, potenciar la cándida u otras afecciones relacionadas con los hongos.

      Nuestras bacterias dan lugar a una bebida fermentada con suave sabor ácido, aumentando la acidez con el número de horas de fermentación.

      Se puede emplear para fermentar leche de vaca, cabra, u oveja, siendo la de cabra la más saludable.

      También fermenta bebidas vegetales, especialmente algunas marcas de bebidas de almendra, coco, soja y avena. La bebida de soja cuaja perfectamente. Las otras bebidas vegetales producen un kéfir líquido, aunque pueden espesarse, mezclándolas con  soja, goma guar o almidón de tapioca. Se aconseja experimentar primero con bebida de soja, y con este kéfir hacer resiembras en otras bebidas vegetales: Ver nuestro apartado cómo hacer yogur y kéfir con bebidas vegetales

      SE ACONSEJA ELABORAR CON YOGURTERA, para mantener una temperatura regular en torno a los 30 º C.

      Si la temperatura de nuestra yogurtera es regulable, ajustarla a 29º o 30 º.

      Si nuestra yogurtera  no es regulable, para descender hasta los 30º  (ya que las yogurteras suelen trabajar a 40º), retiraremos los vasitos de la misma y colocaremos botes altos (de unos 15 o 20 cm. aprox., no importa el diámetro) con su correspondiente tapa -sin enroscar-, y con un paño de cocina encima.  Podemos poner también en la base de estos botes una tapa de plástico si queremos, a modo de aislante (opcional). Si medimos la temperatura con un termómetro de cocina, observaremos que, al ser más altos los botes, la temperatura desciende considerablemente. Entre los 27º y 33º C se hará bien el kéfir.

      ¡ENRIQUEZCA LA LECHE Y  LAS BEBIDAS VEGETALES CON VITAMINAS Y ENZIMAS NATURALES! La leche y todas las bebidas vegetales han sido sometidas al proceso de UHT o pasteurización, con la pérdida de las vitaminas B1, B5, B6, B9, B12 y D por el calor. Además, las vitaminas A y E, se han podido oxidar en la elaboración.  La fermentación con probióticos produce de nuevo todas las vitaminas del grupo B -incluida la B12-, y también -las bifidobacterias- las vitaminas A y K. Además, las bacterias probióticas aumentan la absorción del calcio, hierro, magnesio, manganeso, cobre y zinc y potasio,  que no desaparecen tras el procesamiento de estas bebidas.

      Se aconseja resembrar (verter el final de un kéfir en leche nueva y volver a fermentar) un máximo de 3 ó 4 veces, para preservar la pureza de la bacteria.

      Mantener el sobre en frío y usar mejor al completo una vez abierto, para evitar que entre la humedad, se activen las bacterias y mueran por falta de alimento, o por la contaminación de  agentes patógenos. En caso de querer reservar una parte del sobre, doblar muy bien, presionar con una pinza y meter en una bolsa cerrada en el frigorífico, sin tardar más de una semana en gastarlo del todo.

      Es apto para veganos e intolerantes a la lactosa, pues a pesar de contener leves trazas de lactosa –por el medio en el que ha sido cultivado-, al comenzar la fermentación de una bebida vegetal, la propia bacteria consume en primer lugar estas pequeñas trazas restantes, eliminándolas del todo.

      Las cepas de este cultivo, una vez activadas y en su  medio de fermentación, resisten a los ácidos del estómago y colonizan eficazmente el intestino.

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